Estoy nerviosa y encima llegas tarde. Ojeo los periódicos sin leer de la semana pasada para apartar mi mirada del reloj. Suena el timbre cuando ya me había concentrado en una entrevista de David Lynch. Ni dos besos ni un pico ni nada. Estas empapado y te disculpas por la tardanza alegando la odisea para encontrar Piratas del Caribe 2 en el videoclub. LLevo el paraguas al baño, te enseño la casa y directos al sofa. Ocupas tu asiento y parte del mío, tus largas piernas se entrecruzan con las mías sin querer. Te llaman dos veces y la primera es una mujer. ¿Qué haces? Ver una peli en casa de una amiga. ¿Una amiga? No seas cotilla. Tengo las manos heladas aún cuando tu calor me llega a través de la chaqueta Si para ver la segunda parte había que acordarse de la primera mal vamos. Jack Sparrow me encanta pero no trago a la morritos. Me río un par de veces y tú disfrutas como un crío. Dos horas y pico hasta que aparecen los títulos de crédito. Le doy a stop y voy directa a tu boca. No nos puede pasar como en la última cita que sólo hubo besos en la despedida. Me investigas mientras me besas, ya veo que sabes hacer dos cosas a la vez. Mis tripas suenan, vamos a la cocina. Avisado estás de que soy un desastre cocinando. Hazme el favor de poner la mesa que sino se me va a quemar el sanwich. Te fijas en las fotos que hay por toda la casa. En el estudio el ordenador está encendido y te enseño las de Lisboa de la semana pasada. Te sientas. ¿Y tú? Déjame una pierna. Lo amenizamos con besos y tus enormes manos recorren mis pantalones. Te ponen porque son de raso. Te metes con mis labios por ser finos y de color carne y en mi defensa te ataco diciendo que tu color granate no es natural y parece que los lleves pintados. Me siento en la mesa. Te pones de pie. No llevo tacones y la diferencia de altura se acentúa aún más. Anda, vamos a un sitio más comodo. Me sorprende que me lleves de vuelta al sofá sabiendo donde está mi cuarto. No tardo mucho en ver tus intenciones. Yo tengo mis principios, ¿sabes?. Y hay días que me los paso por el forro, pero hoy resulta que no es el caso. Además, estoy malita. Eso que quiere decir, ¿que tienes la regla? La conversación es amena, me cuentas que quieres aprender a cocinar paella y acabamos hablando de chupones. Nunca te han hecho ninguno. 24 años y ni un sólo chupón en tu vida. ¿Pero que clase de juventud has tenido? Yo te lo arreglo en un segundo, eh. Me frenas y me apiado de tí. Ya lo volveré a intentar mañana cuando estemos borrachos.
viernes, 6 de abril de 2007
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
