miércoles, 20 de diciembre de 2006

To be continued

La verdad es que no recuerdo ni cómo ni por qué empezamos a hablar, sólo sé que a primera vista no me pareció un baboso de esos que cunden tanto últimamente. Pasaba el tiempo y yo cada vez me sentía más a gusto, cada vez estaba más clara la atracción existente. Y me besó. Los dos perdimos a nuestros amigos y con la tontería se nos hicieron las 7 de la mañana dentro del mismo bar en el que nos habíamos conocido, ahora ya casi vacío.Me acompañó a casa, juró que me llamaría, que le gustaría volver a verme, que yo no era como las demás, blablabla...
El caso es que me sorprendió gratamente que cumpliera su promesa y me llamara el otro día para ver si me apetecía que nos vieramos, que iba a venir a Zaragoza a pasar las Navidades (estudia en Madrid). Así que, por lo pronto, me atrevo a adivinar que repetiremos. Pero eso sí, tengo clarísimo que no pienso salir con un hombre que no me haga temblar.
Cierto es que si no me hubiera llamado ni mucho menos me iba a enfadar. Es más, hasta lo prefiero. Me comprometo a entregarme una noche y a sentirme libre el día siguiente. He aprendido a no hacerme ilusiones y a no dar falsas esperanzas. Sé que un lío de una noche no va a ninguna parte por mucha química que haya. Pero también me gusta fantasear con la idea de que el destino es caprichoso, nunca sabes lo que tiene preparado para ti.

domingo, 3 de diciembre de 2006

Hoy no me puedo levantar

Todos mis domingos son prácticamente iguales. Me suelo despertar pronto (12-13, aunque depende de la hora de llegada) y remoloneo un buen rato. Mientras sigo en la cama me gusta pensar en lo acontecido la noche anterior: con quién estuve, qué hice, a dónde fuí, cómo acabé... El problema es que el noventa y nueve por ciento de las veces soy completamente incapaz de recordar todo, hay que reconocer que tengo una memoria de pez pero es que lo de los fines de semana es exagerado. Además, está científicamente probado que el grado de recuerdo es inversamente proporcional a la cantidad de alcohol ingerida, osease a más borrachera menos memoria y, por tanto, también menos remordimientos por las locuras que pude llegar a cometer. En fin, en breves llamaré a una amiga para ver si ayer se tuvo que avergonzar mucho de mí.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Una pequeña parte de mi mundo

Y por qué no? Me pregunté el otro día. En el fondo sé que me vendrá bien. A veces es buena idea pensar en voz alta.