Una semana tardamos en llegar a los besos y 365 días más tarde aún no nos hemos despegado. Es imposible recordar cada segundo pasado juntos pero muchos se han quedado grabados, espero que para siempre y a pesar de mi mala memoria. Es gracioso analizar la evolución del amor, no sé en que momento decidí que quería que siguieras a mi lado, sin complicaciones, ni en cuál, con el verano ya encima, me di cuenta de que te quería sólo para mí. Lo que sí recuerdo es que en cada encuentro descubría algo de tí y que siempre me quedaba con ganas de más.
Puede que me ganaras por tus ensaladas del Vips, por tus brazos enormes que me dan vuelta y media, por el rollo teenager que tenemos a veces, por las noches misteriosas, por la importancia que le dimos a la primera vez que paseamos de la mano, porque me llamas pecosa, o por sacar paralelismos entre nuestras vidas y Friends. Pero eso sería simplificar demasiado.
Por el picnic en la Plaza del Pilar, por 300 y mis 24 besos de regalo, por Modo, neopreno y sensibilidad, Leonad Cohen, por las visitas al jandín de invierno después del inglés de los miércoles, acabado en R, por bailar When the stars go blue en una desierta Plaza de España a las mil de la mañana, por las duchas despues de y el baño que nos dimos rodeados de velitas y con Heineken en la mano, por hacerme videos cuando en teoría vas a hacerme una foto, por el "tu te alejas pero yo me acerco" en el que ya se apreciaba mi enamoramiento, por tus calzoncillos de enseñar, los masajes, tu suavidad, Chasing Cars, porque indirectamente Rotterdam nos une, por los 20 mensajes de un sabado para verte trajeado, por las tarjetas que juntas decían " te echaré de menos", el jueves de Fangoria y el sabado de El Club de Fans, por hacer de psicologo con la causa de la mudanza, Piratas del Caribe, los gemidos sobre pétalos de rosa, el fin de carrera de Blanca, por el primer te quiero, en medio del Mediterráneo y con un flotador por testigo, por el sótano, por hacer de mi cumple un día especial, los dardos y el Pago-Pago al que nunca vamos, por conocernos un 10, Nochevieja, por ser mi bodyguard, por craken, por el viaje a buscarme a Alco y la semana de después, por Llurdes, la excursión a Ikea, por los probadores de El Corte Inglés, las canciones de los domingos en el Tuenti, por aliviar mis resacas sentándonos en el borde de la fuente que hay en la Plaza de La Seo, por que ya voy a olivans, por la fila de una hora para comer roscón en San Valero, la cena y los globos de San Valentín, porque hacemos EL AMOR y no nos da miedo pensar en el futuro. Y las millones de cosas que se me olvidan.
Porque ayer fuiste lo último en lo que pensé antes de quedarme dormida y lo primero en lo que he pensado hoy al despertarme.
